Proceso de embotellado de bebidas gaseosas
El proceso se inicia ingresando el envase que viene del mercado a la lavadora, donde se enjuaga con una solución de soda cáustica y aditivos a diferentes concentraciones y temperaturas, lo que asegura un lavado estéril del envase. Al final del lavado cada envase es sometido a chorros a presión de agua tratada, para asegurarse su limpieza total y la ausencia de residuos de las soluciones químicas usadas en el lavado.
En la sala de jarabe se prepara una solución-base muy concentrada de agua de azúcar refinado. Luego, en un tanque que fue previamente sanitizado, se disuelven todos los ingredientes del sabor a preparar, tales como saborizantes, colorantes, ácidos, preservantes, etc., y se mezclan muy bien para tener el jarabe listo para enviar a la línea de producción, donde será diluido con agua tratada para preparar el refresco.
El agua que va ser usada en el proceso se trata químicamente, y pasa por una serie de filtros y purificadores para eliminar cualquier partícula sólida, y así garantizar la calidad de bebida final.
Un vez que los tres pasos anteriores están preparados, estamos listos para envasar el producto terminado de la siguiente forma:
El envase lavado y sanitizado pasa por un inspector electrónico que nos garantiza que está en óptimas condiciones de lavado. El que no lo está es devuelto a la lavadora para que se vuelva a lavar.
El jarabe es enviado a un mezclador junto con el agua tratada, donde automáticamente se mezclan en una proporción ideal para dar un producto con todas las especificaciones de cada marca. A esta mezcla se le inyecta gas carbónico (CO2) el cual es responsable de dar su característica burbujeante al producto. Luego pasa a la llenadora, donde es vertido en su envase e inmediatamente después tapado para asegurarnos su calidad.
De allí continúa hacia la línea de empacado, donde se coloca en cajas, y estas en tarimas, para su envío a la bodega de producto terminado, listo para su distribución.
Durante todo el proceso, el producto es analizado por el Departamento de Control de Calidad, que se asegura de que esté dentro de los estándares y especificaciones dictados por Pepsi Cola Internacional. Pepsi Cola Internacional muestrea mensualmente el producto en cualquier parte del mercado nacional, y lo envía a sus laboratorios en Puerto Rico para un análisis completo, con el objetivo de verificar que sus productos se encuentren bajo sus normas y especificaciones.



