Durante años, la población costarricense ha incluido dentro de sus hábitos alimentarios el consumo de frescos naturales, principalmente elaborados en la casa. No obstante, con el advenimiento de un sistema de vida donde cada vez más la mujer, principal responsable de la preparación de alimentos, se introduce en la fuerza laboral del país, la preparación de estos frescos naturales se dificulta. Al mismo tiempo, el comercio pone a disposición de los consumidores refrescos industrializados. Es notorio que la mayoría de estas bebidas, cuyo aporte energético es dado principalmente por el azúcar de mesa, podrían estar relacionadas con el consumo de las llamadas “calorías vacías” y además su contenido de otros nutrientes como fibra, vitaminas y minerales es bajo o nulo.
En un estudio realizado en jóvenes universitarios (Gómez, G y Murillo, S., 1996), se encontró que los hábitos alimentarios de estos jóvenes no son apropiados, sobre todo por el frecuente consumo de alimentos fuente de grasa saturada, y por una dieta muy pobre en frutas, verduras y vegetales. Modificar los hábitos alimentarios, con el fin de mejorar el consumo de algunos alimentos, como frutas y vegetales, en este grupo de jóvenes o en la población en general, es un proceso largo y debe incluir al sistema educativo y de salud, así como al grupo familiar. Este proceso no es inalcanzable, pero los logros no podrán verse a corto plazo. Mientras tanto, los problemas nutricionales ya presentes se acentúan, favoreciendo una menor calidad de vida en nuestra población.
Florida Bebidas, apoyada en avances tecnológicos, ha desarrollado los frescos Tropical, los cuales sí constituyen una bebida saludable, de agradable sabor y de fácil acceso. En los frescos naturales Tropical cabe destacar, aparte de la ausencia de colorantes, saborizantes o preservantes artificiales, la utilización de la acerola, fruta con un alto contenido de vitamina C. La acerola, unida a otras frutas como el cas, la piña, la mora o la guanábana, contribuye significativamente con el aporte de vitamina C a la dieta diaria. Esto tiene especial importancia respecto de la prevención de varios problemas de salud, entre ellos la anemia ferropénica.
La vitamina C y la prevención de la anemia ferropénica
La prevalencia de anemias nutricionales en la población costarricense continúa siendo un problema de salud pública. En la Encuesta Nacional de Nutrición realizada en junio de 1996, se encontró en los niños menores de 7 años que la principal causa de anemia fue la deficiencia de hierro. Más de la mitad de los niños preescolares (56.3%) presentaron reservas de hierro deficientes. En las mujeres en edad fértil (15 – 44 años de edad), la prevalencia de anemia fue mayor en las mujeres gestantes (27.9%) con respecto a las mujeres lactantes (20%) y mujeres fértiles (18.9%) (Cunningham, L; Rodríguez, S.; Ascencio M. y Blanco A., 1997).
La anemia por deficiencia de hierro en niñas y niños puede ocasionar un aumento de la mortalidad infantil, retraso en el crecimiento y desarrollo, disminución de la capacidad de aprendizaje y reducción de la respuesta del organismo hacia las infecciones. En adolescentes y personas adultas la anemia puede ocasionar una disminución en la capacidad de aprendizaje y de trabajo, y una reducción de la respuesta del organismo hacia las infecciones. En embarazadas, la anemia puede ocasionar complicaciones durante el embarazo y en el parto, y bajo peso del niño o niña al nacer (Ministerio de Salud, 1997).
Vitamina C y absorción de hierro
Las bebidas ricas en vitamina C aumentan la absorción del hierro no hemínico de los alimentos. Científicamente se ha demostrado que los frescos naturales fuentes de vitamina C aumentan la absorción de hierro hasta un 60% si se compara con la ingesta de hierro sin la presencia de esta vitamina (Díaz M; Rosado J. L; Allen L. H y Abrams S, 1997). En un estudio donde se controló la absorción de hierro en una dieta mexicana rural típica, la adición de dosis de 25 mg de ácido ascórbico en forma de agua de limón, duplicó la absorción de hierro (García, OP, Allen, LH, Rosado, JL, Viteri, F. 1997).
Las Guías Alimentarias para la Educación Nutricional en Costa Rica (Ministerio de Salud, 1997) recomiendan para un mejor aprovechamiento del hierro no hemínico comer alimentos fuente de vitamina A y C, como frutas y vegetales crudos, al mismo tiempo que se consumen los alimentos que contienen hierro no hemínico; rociar los alimentos con jugo de limón ácido y comer frutas frescas después de las comidas. Además se recomienda evitar el consumo de café o de té inmediatamente después de haber consumido alimentos que son fuente de hierro.
Otros beneficios del consumo de vitamina C
Además de los beneficios relativos a la prevención de la anemia ferropénica, la vitamina C está relacionada con otros beneficios sobre la salud. Es esencial para la formación de colágeno y tejido fibroso, imprescindible para el desarrollo de las sustancias intercelulares de los dientes, huesos, cartílago, tejido conjuntivo y piel, y para la integridad estructural de las paredes capilares. También colabora en la lucha contra las infecciones bacterianas (Mosby, Ed. Océano, 2001)
La vitamina C forma parte de las llamadas “sustancias antioxidantes”. La eficacia del sistema antioxidante de defensa del cuerpo depende de una ingesta adecuada de alimentos que contengan vitamina C, vitamina E, pigmentos carotenoides y diversos oligoelementos esenciales (ILSI., 1998).
Por todo lo anterior se recomienda el consumo de frescos, jugos y tés naturales Tropical durante el desayuno, en las meriendas y acompañando los almuerzos y la cenas. La vitamina C contenida en estas bebidas podría contribuir con la disminución de la anemia ferropénica y a un mejoramiento general de la salud de las personas.*
M.Sc. Ligia Chaves Rodríguez.
Asesora en Nutrición y Alimentación


